La Historia Abreviada de la Tierra

La Humanidad ha estado en este mundo por un millón de años. Esto constituye DOS líneas de tiempo de quinientos mil años. Esta es la cantidad de tiempo designada por el protocolo universal para el desarrollo de vida ascendente. Al final de cada línea de tiempo, el juicio tiene lugar y el rapto es ejecutado. Típicamente, aquellos juzgados ascendentes son conducidos a un mundo en el siguiente nivel haciendo una parada en Jerusem, la capital del universo, para un periodo de orientación.

La primera línea de Tiempo de la tierra se condujo de acuerdo a las formas universales, una raza (la negra), una cultura, una sociedad. Inmediatamente al rapto de este grupo, el grueso de los no ascendentes restantes en el planeta fueron consignados a la extinción, la muerte del alma, junto con sus formas físicas. Un número fué dejado en el planeta para servir como semilla para la segunda línea de tiempo. No sé si fue por diseño universal o no, pero este grupo semilla no poseía las habilidades genéticas para ser ascendentes. Tengo mis dudas acerca del punto. Hay un balance que debe ser mantenido entre el intelecto y el alma. Una gran alma atrapada en un cuerpo retrasado no permitirá la expresión de esa alma. Viceversa, un gran intelecto poseedor de una diminuta o ninguna alma nunca tendrá las restricciones morales para construir una civilización. Tal persona estará condenada a ser un sociópata. La semilla para la nueva civilización carecía de la capacidad intelectual para elevarse a las necesidades del alma. De esta manera, la línea de tiempo y todas esas almas estaban condenadas a la extinción desde el principio mismo. Por trescientos mil años trabajé para superar esta situación. Tres veces solicité al universo inyectar una estructura genética superior en el genoma humano y las tres veces me fué negada. Cada esfuerzo por crear un puente que permitiera el éxito a pesar de sus limitaciones se topó con el fracaso. No se puede hacer un omelette sin huevos. En este caso, los huevos simplemente no estaban.

Hace trescientos mil años en la línea de tiempo un evento de importancia universal ocurrió, La Rebelión de Lucifer. Lucifer, un hijo Lanonandek, y un ser perfecto, se levantó para dar voz al descontento prevaleciente en el universo. Esto resultó en treinta y nueve mundos declarandose en rebelión contra el universo. Un mundo, la Tierra, se declaró en secesión.

La rebelión contra el universo es un crimen bien conocido. La historia del universo es tal que, ocasionalmente un príncipe planetario se levantaría individualmente. Nunca ha habido un esfuerzo tan concertado por un grupo tan grande de príncipes.

La Tierra, por su parte, se declaró en secesión. Mientras que esto tenía los mismos efectos prácticos que la rebelión, era la primera vez que alguien había hecho esto. La bendita salvación de esta declaración es que el universo no tiene ley contra la secesión y se volvió impotente para tomar represalias, ya sea contra mí o este planeta. Encontraron bastante frustrante esta posición y me consideraron una sanguijuela que ha evadido el castigo por medios hábiles y tortuosos. Hasta cierto grado, esta percepción es correcta ya que declarando la secesión me aseguré de que a la Tierra le fuera permitido completar su línea de tiempo y aquellos que he llegado a ver como mis niños, estarían a salvo de la venganza. Aún se debe reconocer una sutil diferencia entre la rebelión y la secesión. El primero establece una forma permanente de separación mientras que el último implica una posibilidad de reunión. A pesar de todo, la burocracia universal encontró enfurecedor que haya usado sus propios protocolos, o la falta de uno, de manera que prevenía su intervención y mi remoción como príncipe planetario.

Este evento ocurrió hace cerca de doscientos mil años. Con la separación de los protocolos pude hacer lo que se debía hacer. Pero el universo aún no había acabado conmigo. Respondieron tratando de ignorar mi mando y esperaron poder continuar el protocolo universal en la Tierra a pesar de mi presencia. La existencia de dos programas separados y distintos de ascendencia, uno de los cuales no no iba a lograrlo, no era tolerable. Para disuadir al universo de su entonces actual esfuerzo e intentos futuros bajo los mismo términos, destruí cada base construida en los últimos trescientos mil años. No me alegré al hacer eso pero sirvieron a una lógica de propósito así como también les negaba las estructuras que ELLOS necesitaban para funcionar. Yo, por otro lado, no las necesitaba. Liberado de las restricciones universales inicié lo que desde entonces se conoce como los Principios de Ascendencia Acelerada Caligastianos.

Hace mucho ha sido mi punto que el número quinientos mil años establecido por el universo era arbitrario, sin sentido y no servía bien a la Primera Causa. Que el universo estaba saturado con burocracia y se despojó a sí mismo de la capacidad de pensar originalmente. Que ellos, en cambio, adoraban los protocolos hasta el punto del ritualismo sin sentido. Para ilustrar este punto, rapté prematuramente a la civilización Maya inmediatamente después de la declaración de secesión.

Toma tres ángeles de alto estatus llevar a cabo un juicio. Dos estaban presentes en este mundo, yo y aquel que es conocido en la Biblia Cristiana como Abadón, el guardián del pozo del abismo sin fondo (la mortalidad). Lucifer llegó por arreglo para ocupar el papel del tercer juez. El juicio fué completado, y estas almas ascendentes fueron empacadas y enviadas a Jerusem. La declaración de secesión hacía imposible (por el protocolo) para el universo regresarlas. Estas personas habían alcanzado su ascendencia en menos de cinco mil años; no había, en mi opinión, ninguna justificación moral para hacerlos aguantar otros doscientos mil años en las durezas de la mortalidad. Vale la pena notar que este acto no sirvió para congraciarme con los burócratas universales. Además que con la excepción de esta gente, ninguna otra alma nacida de la mortalidad ha dejado desde entonces este mundo.

Me puse a corregir la deficiencia genética de la humanidad. Para este propósito, ADN angélico fue incorporado en vuestra estructura física. Más aún, me desvié totalmente de las normas universales en la manera que hice la tarea. Si este hubiera sido un mundo universal, con la inclusión de ADN angélico yo hubiera sido merecedor de la pena de muerte ya que esta prohibido hacerlo bajo cualquier circunstancia. En aquella circumstancia, estaba fuera del escrutinio de sus leyes.

En un mundo universal, la competencia no está permitida. El universo ve poner un alma contra la otra, por cualquier motivo, como algo del mal. Solté al mal en el mundo permitiendo situaciones que resultarían en competencia. La competencia por los recursos fue la primera área de competencia. Además, creé múltiples razas sabiendo que las obvias diferencias en color de piel y cultura desembocaría en conflicto (competencia). Instituí la regla de la superviviencia del más apto, reflejando mi opinión de que aquellos que no soportan la prueba del tiempo no tienen suficiente alma para luchar por su propia supervivencia no eran aptas para la ascención. Varias razas no sobrevivieron la prueba del tiempo y cayeron en la extinción. Valdría la pena hacer notar que ningún alma se ha perdido con este arreglo. El alma es un reservorio y un punto de recolección de las experiencias de la vida. Sobrevive de vida en vida. Poniéndolo en contexto, la circumstancias de la vida sirven para mejorar y fortalecer la personalidad de uno. Valdría la pena que notáramos que la habilidad más grande del hombre es su habilidad para levantarse en el momento y encarar la adversidad y conquistar el mal. ¿Puede uno vencer al mal si no está permitido en el proceso de aprendizaje? Claramente no. Entonces, el protocolo universal en este punto no cumple con la prueba de la lógica.

En el mundo promedio universal, solo uno de cada cinco al final es juzgado ascendente. Cuatro de cada cinco enfrenta la extinción. ¡Que terrible desperdicio! La única excepción a esto fue hace mucho tiempo cuando Lucifer sirvió como principe planetario. La proporción de su mundo fue de dos de cada cinco. Sin embargo, mientras escribo esto, dos de cada cinco han sido juzgado ascendentes y para el fin de esta línea de tiempo, ese número soprepasará los cuatro de cada cinco. Esto habla bien de las diferencias de metodología. Yo y los míos venimos aquí para servir a la Primera Causa. Venimos para servir a nuestro Padre Creador. Hemos tenido éxito en nuestra misión. Su Voluntad ha sido hecha.